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24 feb 2010

Historia sindical - Cerro de Pasco


Comparto una nota que escribí hace un poco más de un año, sobre la historia de los sindicatos mineros en Cerro de Pasco:


En la historia toda transformación tiende a tener consecuencias a menudo imprevistas hasta para sus más asiduos promotores. El surgimiento de la minería industrial en el centro del Perú a partir de 1902 llevó, a través de un largo y tortuoso proceso, a la constitución de un nuevo actor social en la región: los sindicatos mineros. Como en otras zonas del mundo donde se ha concentrado a grandes números de seres humanos para producir riquezas a cambio de un salario, estas organizaciones han vivido una historia marcada por triunfos y fracasos, por épocas de unión y de desunión. Una historia que, en todo caso, no debe ser olvidada, y que en esta pequeña reseña intentamos reconstruir con especial mención al caso de Cerro de Pasco.

Los primeros años de esta historia no son de sindicatos formalmente establecidos, sino de conflictos esporádicos e intermitentes, pero a veces violentos, en torno a las condiciones de trabajo. Toda actividad industrial genera contradicciones que no pueden ser resueltas únicamente a través de los mecanismos del mercado o el accionar de las mismas empresas. Ya en 1902, a poco tiempo de establecerse la Cerro de Pasco Corporation, hubo una manifestación laboral en la Plaza Chaupimarca, exigiendo un aumento salarial así como mayor frecuencia en el pago y que este fuese en efectivo en vez de fichas. En 1904, como ha documentado Juan Santiago Atencio, se produce un choque en la pampa de Unish entre la policía y un grupo de trabajadores enardecidos ante un accidente ferroviario provocado por la irresponsabilidad de la empresa, muriendo en el enfrentamiento el dirigente Melchor Gamarra. No todo consistía de conflictos violentos; un fenómeno común era el no cumplimiento de contratos de enganche. Como contaba la intelectual indigenista Dora Mayer en 1913, una explosión en una de las minas de Cerro en 1908 había llevado a los trabajadores enganchados de la comunidad de Chongos, del valle del Mantaro, a decidir retirarse de las minas en masa. En 1909 hacen huelga los fogoneros del ferrocarril de la empresa, exigiendo una jornada de trabajo de 9 horas, pero la empresa logra apresar al dirigente Washington Oviedo y deportar a otros 5 huelguistas de Cerro de Pasco. Como estos casos se podrían citar muchos otros.

Sin embargo, es solo a fines de los años 20 que estas acciones ocasionales y espontáneas empiezan a converger en una organización duradera. En 1928, consternados por un accidente en Morococha que había causado 28 muertes, José Carlos Mariátegui y su grupo establecen contacto con el profesor Gamaniel Blanco y el dirigente minero Adrián Sovero, dando inicio a un proceso de organización sindical en todos los centros mineros de la Corporation. Estos años son descritos vívidamente por Miguel de la Mata – actor y testigo de los sucesos – en su novela En la Noche Infinita, donde el dirigente Antonio Ponce exhorta a los trabajadores: “¡juntémonos como las carretillas de mineral, y como los minerales de Cerro de Pasco, de Morococha, de Casapalca, fundámonos en un solo anhelo!”. El 7 de setiembre de 1930, una manifestación del nuevo sindicato en Cerro de Pasco termina en un choque con la policía resultando en 6 trabajadores fallecidos. Dos meses después, durante el Primer Congreso de Trabajadores Mineros del Centro, los dirigentes son apresados; cuando los trabajadores de la sección de construcción en Malpaso marchan a La Oroya protestando este abuso, son abaleados por la policía, dejando 23 trabajadores muertos. La masacre de Malpaso anuncia la represión del movimiento por parte del gobierno de Sánchez Cerro, que deja a muchos dirigentes encarcelados, entre ellos Gamaniel Blanco, quien muere en prisión. El naciente sindicalismo minero se debilita, dando inicio a lo que el sociólogo Denis Sulmont ha llamado “los años bajo tierra.”

Es solo a mediados de los años 40, durante el gobierno de Bustamante y Rivero, que se puede volver a formar sindicatos mineros en el centro, esta vez ligados ya no al movimiento comunista sino al Partido Aprista. En 1946 se funda el sindicato de Cerro de Pasco, junto con los de Goyllarisquizga, Huarón, Morococha y muchos otros centros mineros. Estos sindicatos logran sobrevivir la dura represión de Odría, y con el transcurso de los años logran importantes mejoras salariales y de condiciones de vida. El vínculo con el Apra se mantiene hasta fines de la década del 60, cuando los trabajadores empiezan a radicalizar sus luchas. En 1967, cerca de 1,500 trabajadores de Atacocha protagonizan una marcha de sacrificio a Lima, siguiendo los pasos de una anterior marcha de los estudiantes de Cerro de Pasco. Dos años después, la marcha de sacrificio de Cobriza y La Oroya marca el fin de la era aprista en los sindicatos mineros y el inicio del sindicalismo “clasista” y radical, vinculado a los partidos de izquierda.

Los 70s y 80s van a ser épocas de dramáticas luchas – como la huelga de 1971 en que cae el dirigente de Cerro de Pasco Gudelio Espinoza - en las cuales se consiguen significativas mejoras así como mayores niveles de centralización en el movimiento sindical minero, con organizaciones como la Federación de Centromín, la Federación Minera de Pasco y, a nivel nacional, la Federación Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú (la FNTMMSP). Aunque la dirigencia sindical en Centromín decide no participar en el histórico Paro Nacional del 19 de Julio de 1977, que resquebrajó el poder de la dictadura militar de entonces, los trabajadores del centro si participan en la huelga nacional minera del siguiente año en la que 10,000 mineros y sus familias hacen marcha de sacrificio a Lima, pidiendo reposición de los trabajadores despedidos a raíz del paro del año anterior. Esta huelga termina el 6 de setiembre de 1978 cuando los trabajadores son violentamente desalojados de la Universidad de San Marcos por las fuerzas policiales. En 1983 los trabajadores mineros de Cerro de Pasco y del centro nuevamente emprenden marcha de sacrificio a Lima buscando alcanzar su pliego de reclamos.

Esta es la época también en que se forman los comités de amas de casa mineras (CACs), a través de los cuales las esposas de los trabajadores, sustentadoras del hogar y responsables de la reproducción de la fuerza laboral, forman la línea de defensa durante las huelgas. Como dice una dirigenta de estos comités, “era importante que las amas de casa, que somos las que mas estamos en el hogar, que sabemos que es lo que necesitamos en el hogar, para los hijos, éramos las que mas deberíamos de andar luchando.” Pero los 80s también vieron la irrupción del conflicto armado entre Sendero Luminoso y las Fuerzas Armadas, el cual puso al movimiento minero entre los dos fuegos. Así, el dirigente minero y campesino Teófilo Rimac Capcha es desaparecido por el ejército en Cerro de Pasco en 1986, y el 2 de Marzo de 1989 el secretario general del sindicato de Cerro, Seferino Requis, es asesinado en plena asamblea, aparentemente por Sendero. Los años 1988 y 1989 es también cuando se desarrollan, sin éxito, las huelgas nacionales por el Pliego Nacional Minero. La larga contienda, junto con el impacto de la violencia, termina debilitando a los sindicatos y a las federaciones, que luego no logran resistir la ofensiva de flexibilización laboral, privatización y despido de miles de trabajadores bajo el régimen fujimorista. Tras el fin del gobierno autoritario en el 2000, el movimiento sindical minero ha mostrado algunos débiles signos de recuperación, aunque ahora tiene que lidiar con una legislación laboral hostil y con una fuerza laboral dividida por el fenómeno de la tercerización.

Fuentes

Entrevistas.

DeWind, Josh. 1977. De Campesinos a Mineros.

Flores Galindo, Alberto. 1974. Los Mineros De Cerro De Pasco, 1900-1930.

Krujit, Dirk y Menno Vellinga. 1979. La Cerro y el Proletariado Minero-Metalúrgico.

Mayer, Dora. 1913. La conducta de la Compañía Minera del Cerro de Pasco.

Pérez Arauco, César. Cerro de Pasco: Historia del Pueblo Mártir del Perú.

Santiago, Juan.1988.Historia de las Marchas de Sacrificio. Huelgas y marchas de los Mineros del Centro.

Santiago, Juan. 1990. Historia del Movimiento Minero, 1900-1919.

Sulmont, Denis. 1980. Historia del movimiento obrero minero-metalúrgico.


Foto: del autor

12 may 2009

Denucia de plagio contra el historiador César Pérez Arauco

Reproduzco aquí una denuncia de plagio publicada por la investigadora y narradora oral pasqueña Elizabeth Lino Cornejo contra el escritor César Pérez Arauco. Las pruebas presentadas son bastante contundentes y parecen indicar que Pérez Arauco ha copiado extensas secciones de un testimonio oral que Lino Cornejo recopiló en la comunidad de Rancas, que ella misma editó y que luego publicó en un blog en noviembre del 2006 y otro blog en marzo del 2008, y que también incluyó en un artículo suyo publicado en el Comercio el 8 de Marzo del 2008 (ver detalles abajo). Pérez Arauco utilizó fragmentos de este texto en su blog como también en su recientemente publicado libro Filones de Historia, sin citar la fuente correcta, más bien presentando el texto como parte de supuestos testimonios contados a el por comuneros de Rancas el año 1960, y algunas partes como sus propios pensamientos.

Respeto al Profesor Pérez Arauco como un importante escritor pasqueño que ha publicado numerosos libros, pero el plagio no está bien. Más aún cuando es cometido por una figura eminente y con mucha experiencia en el mundo de las letras, que sabe lo que hace. Toda persona que trabaja en la historia o las ciencias sociales debe saber que hay ciertas reglas éticas de comportamiento en estos campos, que son harto conocidas y que no debería ser necesario repetir. Naturalmente todo autor quiere que su trabajo reciba la más amplia difusión posible y que su material sirva a los demás, pero en el mundo de los libros siempre hay que poner entre citas las cosas que vienen de otros, y citar la fuente.

Es injusto utilizar el trabajo de otros y presentarlo como propio. Mas aún que en este caso, el plagio no es solamente del trabajo del recopilador oral (Lino Cornejo), que se ha dado el trabajo de investigar el contexto, solicitar el testimonio, recopilarlo, editarlo e incorporarlo a un conjunto de significado (siempre dejando en claro, explícitamente, que se trata de una recopilación de testimonios de comuneros de Rancas), sino que también se trata de un plagio de la voz y memoria del informante, pues el Profesor Pérez Arauco atribuye estos a veces a un supuesto informante del año 1960, a veces a su propia voz de narrador.

Además, siendo Pérez Arauco una eminencia en Cerro de Pasco, es doblemente injusto apropiarse del trabajo de investigadores más jóvenes, que con su esfuerzo tratan de abrirse paso y contribuir al mejor conocimiento de la realidad de su tierra, pues lectores que no conocen la situación naturalmente van a estar más inclinados a asumir que el escritor menos conocido se ha copiado del que es mejor conocido, cuando la realidad en este caso es al revés.

Es una lástima que el Sr. Pérez Arauco haya caído en esto; esperemos que se rectifique, admita su error y que esta situación no se vuelva a dar.

Por favor leer el texto de Elizabeth Lino Cornejo abajo, que explica la situación y da los detalles necesarios.

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FILONES DEL PLAGIO
ESCRITOR PASQUEÑO CÉSAR PEREZ ARAUCO NO CITA FUENTES NI RESPETA INVESTIGACIONES AJENAS

- DENUNCIA PUBLICA-

Elizabeth Lino Cornejo
http://www.zumbayllu.blogspot.com/

En el Blog Pueblo Martir y el libro Filones de la Historia el Sr. César Pérez Arauco publica un texto titulado "Los comuneros de Rancas" en el que incluye la historia de Doña Silveria Tufino Herrera con textos extraídos de un testimonio recopilado, editado y publicado con anterioridad por Elizabeth Lino C. en dos blogs de su autoría y un artículo periodístico.

EL "COPY AND PASTE" DE CESAR PEREZ ARAUCO Para quienes no sean cerreños o no hayan frecuentado el mundo literario de Pasco seguramente este nombre no les dirá mucho. César Perez Arauco se ha dedicado durante años a contar la historia de pasqueña en numerosos trabajos y publicaciones. Es respetado y conocido en la ciudad minera. A fines del año pasado presentó su último libro titulado "Filones de la Historia", evento al que asistí, lógicamente por mi interés en las publicaciones pasqueñas. Sin imaginar lo que hallaría meses después dentro de dicha publicación, con sorpresa e indignación.

¿Cómo podía sospechar siquiera que "el maestro" se tomara la libertad de publicar parte de un texto que no lo pertenece, sazonarlo a su manera y presentarlo como su creación?

- El 20 de noviembre de 2006 publiqué en el blog San Antonio de Rancas un post con un testimonio que da cuenta sobre la muerte de Silveria Tufino Herrera comunera de Rancas en la masacre de Huayllacancha de 1960, titulado "Silveria Tufino"

- Reproduje el mismo texto el 9 de marzo de 2008 en este blog con el título "Silveria Tufino Herrera, mujer para no olvidar"

- El 8 de marzo de este año el suplemento Dominical del Comercio me publica por el día de la mujer el artículo titulado Silveria Tufino Herrera, para el cual me valgo de mi material de testimonio recopilado y editado por mí.

El Sr. Perez Arauco publica en su libro Filones de la Historia y en su blog Pueblo Martir, el texto titulado Silveria Tufino Herrera, EL QUE CONTIENE BUENA PARTE DE MI MATERIAL.

Aquí una "pequeña muestra" (dar clic sobre la imagen para ampliar):


Considero necesario detallar cual es el proceso que utilizo para llegar a un texto escrito desde su versión oral: primero surge el contacto con el informante quien accede a una conversación que con su consentimiento es grabada. Esta versión oral es "vaciada", transcrita en su totalidad, la cual demanda hasta tres o cuatro veces más del tiempo que se toma en la grabación de la conversación. Una vez obtenida la transcripción se procede a la edición de acuerdo al criterio del investigador.


De esta forma por más que dos personas hubieran realizado la misma grabación, a la misma persona en el mismo momento es casi imposible que tengan la misma edición escrita de la versión oral, ya que cada uno trabaja sobre su criterio (ejercicio que ya he comprobado en una investigación anterior)

El Sr. Perez Arauco hace un intento ficcional de contar la historia de Silveria Tufino, durante el día del suceso. Dice que es a él como periodista que "le narran tal historia". El Sr. Perez Arauco ha tomado mi material y lo ha insertado en su ficción, añadiendo en muchos casos palabras o frases de su creación, intentando disimular el uso de un material de investigación serio y comprometido que no le pertenece.

He recogido numerosas versiones sobre la masacre de Huayllacancha que estarán contenidos en una publicación que además suma las costumbres y tradición oral de la Comunidad Campesina de Rancas, cuyos pobladores me han brindado largas horas de conversaciones llenas de historias y recuerdos.

He dejado un comentario en el blog del Sr. Perez haciendo referencia a "las coincidencias", pero como el blog tiene la opción de moderación de comentarios ha optado por no publicar mi anotación.Todo investigador que se precie de serlo y que tenga interés certero por la historia sabe lo que significa "una cita", "permiso de publicación" o "la referencia a una fuente", asunto que el Sr. Perez Arauco demuestra desconocer. Lo cual pone bajo tela de juicio su "vasto" material publicado con anterioridad.

El Sr. Perez Arauco nunca me pidió autorización para utilizar el referido texto claramente publicado con anterioridad a la publicación de su libro y su blog. Tengo en mi poder material suficiente sobre mi investigación (audios, transcripción, versiones de edición y publicación) para probar fehacientemente todo lo anotado anteriormente.

-- Elizabeth Lino Cornejo
http://zumbayllu.blogspot.com/