28 abr. 2011

Elecciones y modelo económico

En esta segunda vuelta del 5 de junio, el fujimorismo se ve ante el desafío de distanciarse del recuerdo del autoritarismo y la espectacular corrupción del régimen de Alberto Fujimori. Tarea nada fácil, ya que como Keiko dijo hace mes y medio, “mi padre es el líder del fujimorismo.”  Como ha escrito César Hildebrandt, para Keiko renegar de su padre sería como renegar de sí misma.  

Por tanto, las acusaciones contra Humala de ser un peligro para la democracia pierden algo de peso en esta ocasión. De hecho, a Ollanta le seguirán sacando los videos de su hermano en el Andahuaylazo, las entrevistas a su papá y las fotos de su encuentro con Chávez, pues con algo tiene que contestar el fujimorismo cuando a ellos se les saca los vladivideos, el 5 de Abril, la Cantuta, Barrios Altos, las esterilizaciones forzadas... (la lista continúa...).  Y, después de todo, nadie puede negar que Humala se ha formado en una institución autoritaria como es el ejército (el cual, como sabemos, gobernó con Fujimori), y que sus padres entre otras cosas cultivaron valores autoritarios en el hogar. Aun así, los fujimoristas la tienen un poco difícil al tocar el tema de democracia vs. autoritarismo.


Por tanto, el tema económico empieza a cobrar más fuerza en su campaña. Por un lado, los rumores y psicosociales que van desde la pérdida de las pensiones  en las AFPs hasta la expropiación de los puestos de mercado, pasando por la amenaza de despido en las empresas. Por otro, y sobre todo en los sectores A, B y parte del C, la defensa cerrada del “modelo económico” o el “sistema.”






Sectores de la población se alistan a “votar por su bolsillo,” asustados que de ganar Humala se irán los inversionistas, la chamba desaparecerá y la bolsa colapsará. El fujimorismo busca posicionarse nuevamente con el gran capital, que le fue fiel en los 90s pero que después del 2000 había preferido buscar opciones más “respetables” para proteger sus intereses, ya sea en la figura de un Toledo, un García o, ahora último, un PPK.


Para asustar más, se resucita la imagen del primer gobierno de Alan García, con su enfrentamiento contra  el FMI y su desorganizado y fallido intento de estatizar la banca. O, retrocediendo más en el tiempo, se utiliza el cuco de Velasco, con su nacionalización de ciertas transnacionales y su Reforma Agraria que expropió a los hacendados. A este último en particular se le echa la culpa por todos los males del Perú.


Lo que con frecuencia se olvida es que no se trata de una elección libre entre modelos económicos como si se estuviera eligiendo una torta para un cumpleaños o un color de cortina. Hoy en día vivimos en la era neoliberal. A nivel mundial, el neoliberalismo tuvo sus orígenes en los 70, pero es recién en los 80s y sobre todo en los 90s que se vuelve hegemónico. Se trató de una solución del capital a la crisis del régimen de acumulación previa – crisis que se inició aproximadamente en 1973. 


Es de suponer que dicha crisis se pudo haber resuelto de otras maneras; el hecho que la opción que triunfara, para bien o para mal, fuese el neoliberalismo – versión renovada y más agresiva del liberalismo económico clásico – fue una victoria política del capital, la cual demoró varios años en consolidarse. Como ha escrito el geógrafo inglés David Harvey, se trató de “la restauración del poder de clase” del capital.


Hoy en día sería muy difícil ponerse a crear un gran aparato económico ya sea estatal, cooperativista o colectivista , expropiando empresa tras empresa (o puestos de mercado). Nadie en el mundo lo está haciendo – no, ni siquiera Chávez ni Evo – así que no hay el apoyo internacional para tal política. Ni es una demanda de ningún movimiento político en el Perú hoy.


En cuanto a las inversiones, habría que ser ciego para no darse cuenta del inmenso poder que tiene el capital hoy en día. Es cierto, cuando un gobierno intenta tomar medidas redistributivas o de justicia social en un país, las multinacionales pueden amenazar con retirar su capital – capital cuya circulación, como también escribe Harvey, es como la sangre de sociedades capitalistas como la nuestra.


Pero entonces, significa esto que ya no se puede hacer nada, que hay que arrodillarse ante este chantaje para que así  sigan trayendo su capital, del cual nos hemos vuelto totalmente dependientes para nuestro bienestar económico? Aún si así lo fuera, los resultados de estas últimas elecciones han mostrado que esto ya no es posible.  Un sector importante de la población – si bien no una mayoría absoluta – ha votado no una sino dos veces (el 2006 y ahora) por un candidato que, con todos los defectos que pueda tener, promete un cambio al sistema.

Hoy en día no se puede ahuyentar al capital, ni se puede generar inflación. Talvez no se pueda hacer cambios radicales al “modelo” en estos próximos cinco años. Pero hay caminos intermedios y medidas moderadas que se pueden tomar. El impuesto a las sobreganancias, el respeto a los derechos laborales, la mayor soberanía sobre algunos sectores estratégicos y la planificación para una producción con mayor valor agregado, son algunos pero ciertamente no los únicos.


En los últimos años, los demás países de Sudamérica han intentado tomar algunos de estos caminos, cometiendo errores algunas veces, pecando de timidez otras. Ninguno de ellos ha logrado reducir drásticamente la desigualdad social ni romper con la dependencia de las materias primas, pero tampoco ninguno de ellos ha sido un desastre calamitoso como nos hacen creer los medios – no, ni siquiera Venezuela, que si tiene sus problemas, ni mucho menos Bolivia, ni mucho menos Brasil.


Logrará Ollanta tomar un camino que no sea ni calco ni copia de estos países pero que se aleje de las políticas elitistas de García y Toledo, sin ahuyentar demasiado al capital del cual dependen los puestos de trabajo de la gente? Ojalá. Es posible que por ahora un mayor énfasis se tenga que colocar en lo “social,” como la salud y la educación. Pero una política social con claros criterios redistributivos y de reivindicación, no como Keiko y Rafael Rey entienden lo “social” – como caridad. 

5 comentarios:

Harald dijo...

Completamente de acuerdo. Por cierto, el tic mariateguista en el ultimo parrafo es intencional? ;)

Al mismo tiempo, quizas tambien podriamos ponernos a discutir tres temas:

a) Que poder tendran los aliados de Ollanta Humala (digamos, para abreviar, "nosotros") sobre el? En concreto: como evitar una situacion como la de la primera eleccion de Fujimori?

b) El plan de gobierno de Humala tiene menciones de medidas que podrian ser dificiles de implementar (como la nacionalizacion) seguidas de condicionamientos ('nacionalizacion no quiere decir estatizacion'). Como se pueden excluir las dos posibilidades siguientes?

b1) Nada quiere decir nada. En otras palabras, lo que los medios pintan como un lobo disfrazado de oveja, seria una oveja disfrazada de oveja.

b2) Durante los primeros anos, se ponen en la practica medidas vistas como moderadas (lease: a favor de la clase B) hechas con cortas miras; cuando comienza una mira, se pone en juego de subito un plan con medidas mucho mas intensas, pero sin la reflexion y la planificacion que merecen, y en verdad sin gran posibilidad de ser puestas realmente en la practica. En concreto: el primer gobierno de Alan Garcia.

c) Que paso con todo lo que nos daba severas reservaciones el 2006 - el uso irrestricto de la palabra "nacionalismo", por ejemplo?

Puede que parezca que este no es el momento y que debemos simplemente cerrar lineas contra la familia Fujimori. Estoy casi seguro, empero, que practicamente todos los lectores de esta bitacora ya decidieron votar contra Fujimori, y en verdad la gran mayoria (incluyendome a mi) jamas hubieran contemplado otra decision. Entonces no me pareceria una mala idea ponernos a reflexionar. Esto tambien querria decir tomar la iniciativa en este debate, y no estar simplemente a la defensiva (defendiendo a alguien quien no es "nosotros", aun si vemos a muchos de sus votantes como parte de "nosotros").

Harald dijo...

PS. Auuuuuuuuu - disculpen - luna llena - que verguenza.

mundo laberinto dijo...

Gracias. Totalmente de acuerdo que el apoyo a Ollanta debe ser crítico y que se debe reflexionar, no dar un cheque en blanco. Al respecto, ver lo que dice Alberto Vergara: http://www.larepublica.pe/28-04-2011/alberto-vergara-no-estemos-felices-con-nuestro-mal-menor

Respecto a los demás puntos:

a) No creo que podamos definir a un "nosotros" unitario de "aliados" vs. un "ellos" que es Ollanta. La gente ha votado por Ollanta por distintos motivos, entre ellos, pienso, una sensación vaga de que representa un cambio y que pertenece al pueblo. Igualmente, los políticos e intelectuales que se han aliado a Ollanta lo han hecho en distintos momentos: algunos ya en el 2006 (Tapia, Hilaria Supa, etc.), otros en la primera vuelta del 2011 (Diez Canseco), otros ahora en la segunda vuelta.
La situación es distinta de la de Fujimori en el 90 porque Fuji realmente no tenía ideología ni trayectoria política, era una página en blanco, la cual pretendió llenar con una suerte de centro-izquierda durante las elecciones, pero era una farsa, inmediatamente se pasó a la derecha. Humala en cambio tiene un pasado con una ideología política, con sus lados positivos y negativos.

b) El plan de Humala habla de nacionalizar los "sectores estratégicos": puertos (que ya son estatales, aunque los quieren privatizar), agua (igual), gas y petróleo (que en teoría como yacimientos también pertenecen al estado, se trata de renegociar los contratos con las empresas que los extraen), y crear una empresa aérea estatal y un ferrocarril del estado. Cosas que hubiesen parecido perfectamente normales y de centro en una época, y que en la mayor parte de los países de Europa occidental, por ejemplo, se siguen practicando.

Pero evidentemente, en el Perú no se va a poder hacer todo esto. Ollanta ha recibido solo el 32% en primera vuelta. Si gana, tendrá que abrirse y llegar a consensos. Por eso es que el se ha mostrado abierto a modificar aspectos del plan de gobierno. Se van a poder hacer algunas cosas, pero no todas. Y así tiene que ser.

Sobre lo de "nada quiere decir nada" eso ya se da con los demás partidos en el Perú. El sancochado de Kuczynski en las elecciones se llamó "Alianza por el Gran Cambio". El grupo de Kouri y Barba Caballero se llamó "Cambio Radical." El lema de García en el 2006 fue "El cambio responsable," y el resultado fue "La continuidad irresponsable."

De hecho que Humala puede cometer errores pero no creo que imitar al primer gobierno de García sea uno de ellos. No tiene la legitimidad que tuvo García cuando sacó una muy alta votación en primera vuelta. La animosidad de las clases medias y altas contra Humala ahora es tan fuerte como la que hubo contra Alan *después* del intento de nacionalización (y después del inicio de la inflación). Va a estar recontra controlado. Y el contexto mundial hoy en día es otro. Igual hay que estar atentos a que no tropieze.

mundo laberinto dijo...

c)Distintos sectores dudaron de Humala el 2006 por distintos motivos. A mi no me parece mal un poco de nacionalismo. Esta palabra significa cosas distintas en el primer y tercer mundos. En los países ricos, está generalmente asociado a la derecha. En el tercer mundo, el nacionalismo (como anti-imperialismo) usualmente se ha vinculado más a la izquierda. Incluso la ideología de Isaac Humala, de la cual felizmente Ollanta se ha distanciado, era una combinación de izquierda con un militarismo muy fuerte, además de la cuestión étnica la cual es importante pero no en la manera que Isaac la planteó, a mi modo de ver. Ollanta ha recogido influencias de su padre y también de otras fuentes y ha creado su propio camino, el cual también ha ido evolucionando. Aunque yo también tolero un poco de nacionalismo pero no demasiado. Preferiría que su partido tuviera otro nombre.

Sobre lo que dices en el último párrafo, no estoy tan seguro - yo conozco a mucha gente que va a votar por Keiko. Y según la encuesta de Datum que salió hoy, ya están casi en un empate técnico. El miedo y la mentira son muy poderosos.

Harald dijo...

>b) El plan de Humala habla de >nacionalizar los "sectores >estratégicos": puertos (que ya son >estatales, aunque los quieren >privatizar), agua (igual), gas y >petróleo (que en teoría como >yacimientos también pertenecen al >estado, se trata de renegociar los >contratos con las empresas que los >extraen), y crear una empresa aérea >estatal y un ferrocarril del estado. >Cosas que hubiesen parecido >perfectamente normales y de centro en >una época, y que en la mayor parte de >los países de Europa occidental, por >ejemplo, se siguen practicando.

Crei que habia dejado en claro que estaba de acuerdo con todo esto mediante el aullido. (En general, tiene mucho sentido que los monopolios naturales esten en mano del estado, y que haya asimismo una compania del estado en un oligopolio natural.) Seria probablemente una buena idea tactica aclarar, como tu lo acabas de hacer, que en varios particulares esta no es una propuesta de nacionalizacion, si no simplemente una afirmacion que ciertas cosas seguiran en manos del estado.