4 mar. 2009

La tragedia de Winchumayo


La mina de oro de Winchumayo operaba sin licencia para explotación, ni siquiera para exploración. Obviamente, tampoco estaba regulada en cuanto a las viviendas de los trabajadores que se encontraron en el camino del alud. Increíblemente, el Ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez, se ha referido a la empresa minera Winchumayo como “un grupo que venía trabajando muy seriamente en un proceso de formalización, se habían asociado positivamente y venían desarrollando la actividad minera en mejores condiciones que en otros casos”. Y Víctor Vargas, el Director General de Minería del MEM, ha dicho que es legal que un grupo de empresarios mineros llegue a un acuerdo con el titular de una concesión para explotar a cambio de regalías, aún cuando este titular no tiene licencia para exploración o explotación.

Según La República, la empresa donde ocurrió el accidente es propiedad del congresista aprista Alfredo Tomás Cenzano (33%), del alcalde del distrito de Ituata, Roger Saya (34%), y de la empresa extranjera Orovega (33%). El congresista Cenzano admitió en su declaración jurada que tiene bienes por S/.1,5 millones e ingresos por S/.665 mil.


De La República de hoy:


Muerte y dolor por el oro
Mié, 04/03/2009 - 07:24

Aún hay 30 desaparecidos por alud en campamento minero, en Puno. Hasta el momento han recuperado los cuerpos de diez personas, entre ellas un niño de 2 años. Los desesperados familiares y la ayuda de emergencia no pueden llegar al campamento. Ayer seis heridos fueron trasladados por la Policía en helicóptero a hospitales de Cusco.

Por: Julio Angulo. Winchumayo, Feliciano Gutiérrez. Ayapata, Liubomir Fernández. Puno, Carlos Carrillo. Cuscoy Beatriz Jiménez. Lima.

Ayer por la mañana un helicóptero conseguía aterrizar en el campamento minero de Winchumayo (provincia de Carabaya, Puno) y evacuar a seis de los heridos del alud que en la mañana del lunes sepultó 50 precarias viviendas, instaladas en medio de un cerro, a la orilla de un riachuelo y debajo de los tajos que informalmente abrieron sus ocupantes en busca de oro. Más de 300 mineros, cubiertos de lodo, recibían a la comitiva de la Policía y ayudaban a trasladar a los heridos más graves hasta la nave que los llevaría a los hospitales de la ciudad de Cusco.
Hasta el momento son diez los muertos confirmados, entre ellos 3 menores de edad. Los fallecidos identificados son: Saúl Condori Pocco, Pedro Condori Peralta, Axel Miranda Arce (15), Richard Miranda Arce (17), Adán Apaza, Richard Macedo Condori, Miguel Sayhua, Leoncio Calisaya, Rúben Ccama y un niño de dos años.
Sin embargo, según los propios mineros y el alcalde del distrito de Ituata, Roger Saya, los desaparecidos suman más de treinta. Tres efectivos miembros de la Unidad de Alta Montaña quedaron en la zona para recuperar los cuerpos que todavía permanecen sepultados por el lodo. Entre los desaparecidos no se descarta la presencia de más menores de edad, ya que en sus vacaciones son muchos los jóvenes escolares que trabajan en el campamento .
Pero la tragedia pudo ser aun mayor. “La luz del día permitió que unas 150 personas se salvaran de morir”, declaró a La República el médico Aldo Vallena Yanqui Rimachi, rescatista de la Dirección Regional de Salud del Cusco que viajó a la zona de emergencia . “Lamentablemente las construcciones están cerca de un río y el deslizamiento pudo haber llevado los cuerpos hasta unos tres kilómetros cerro abajo”.
El médico relató que las personas que fallecieron aún se encontraban dormidas y descansaban sin reparar en el violento ruido del huaico. “Es increíble cómo tantos niños se han salvado gracias a la oportuna reacción de sus padres”. La evacuación del resto de los heridos que se realizará hoy estará supeditada a las buenas condiciones meteorológicas, informó el comandante PNP Carlos Valdivia Moyano, piloto del helicóptero.
Entre tanto, el director regional de Defensa Civil, Guido Bayro Orellana, indicó que es urgente la reubicación de estos centros poblados debido a que la temporada de lluvias proseguirá con más fuerza.
La práctica minera en Winchumayo es totalmente artesanal e informal. Cientos de mineros laboran en el lugar desprotegidos, sin condiciones mínimas de seguridad. No saben de salarios y remuneraciones mensuales, tampoco de bonificaciones o seguridad social.
Testimonios de dolor
Más de 16 horas de camino separan a los familiares de los restos de sus seres queridos. La desesperación crece en ellos por sacar los cuerpos inertes de sus parientes, ya que el lugar del desastre, el campamento minero de Winchumayo, se ha vuelto casi inaccesible.
Ayer, los familiares permanecían en la capital del distrito de Ayapata. Luz Marina Arce perdió a sus 2 hijos. Ella no puede llegar hasta la zona. “Pido a las autoridades que saquen los cadáveres de mis hijos en helicóptero. No hay otra forma de ingresar al lugar”, imploró. La mujer dijo que en la tragedia perecieron sus hijos: Axel (15) y Richard Miranda Arce (17), quienes laboraban en la minera informal Winchumayo, dedicada a la extracción de oro. Arce narró que su esposo, de nombre Avelino Miranda, se salvó de milagro. “En el momento de la desgracia solamente estaban mis 2 hijos. Mi esposo había salido y se salvó”.
Horas después de este testimonio, la alcadesa de la provincia confirmaba que el padre de familia, desesperado, cargó los cuerpos de sus hijos en una mula y se dispuso a caminar 16 horas para llevarlos hasta su esposa.
Junto con los familiares, también quedó varada la ayuda de emergencia. Las autoridades del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (Pronaa) de Puno, del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y un grupo de bomberos no pudieron trasladarse a la zona del desastre. Wilber Cerpa Quispe, jefe del Pronaa de Puno, indicó que llevaron tres toneladas de alimentos y una tonelada de ropa usada, sin embargo, se quedaron en Ayapata. “Nos sentimos impotentes por no poder llevar hasta el lugar esta ayuda”, comenta. Vanamente, durante el día hicieron coordinaciones con las autoridades de nivel central para enviar apoyo en un helicóptero.
El alcalde del distrito, Javier Pariapaza Arraya, reclamó al gobierno disponer el uso de un helicóptero para llevar ayuda y sacar a los cadáveres.
“Nosotros hemos contratado esta mañana (ayer) a 21 mulas para trasladar alimentos y frazadas a la zona de desastre, pero los dueños de los animales no quisieron cumplir con lo acordado porque dijeron que la única vía peatonal a la zona fue interrumpida por los deslizamientos. Es imposible llegar por tierra”, dijo el burgomaestre.
Hablan los heridos
“Si estoy vivo es gracias a Santa Bárbara bendita, patrona de los mineros. Si no fuera por ella, seguramente estarían buscando mis restos entre las piedras y el lodo que arrastró la avalancha. Hasta ahora sigo pensando que es un sueño del que quisiera despertar pronto”.
Es el testimonio de Percy Limache Pineda (25), uno de los sobrevivientes del alud ocurrido en territorio de Puno. Percy aún no había salido a trabajar. Las intensas lluvias impedían que él y sus compañeros comenzaran el ascenso al yacimiento minero, y mientras esperaba en su precaria vivienda que la lluvia cese y la nubosidad del ambiente se despeje escuchó el violento ruido de la caída de piedras y lodo. En medio de la confusión del deslizamiento y el alarido popular, Percy salió raudo de su habitación dando brincos prolongados. Pese a su sagacidad para fugar, fue alcanzado por el lodo que lo arrastró unos 10 metros. Percy no perdió el conocimiento. Se reanimó en medio del lodo.
“No había tiempo para correr, todo fue tan rápido. El huaico nos cogió y nos botó debajo del cerro. De milagro, señor, estoy vivo. Lástima que mis demás compañeros no hayan tenido la misma suerte que tuve”.
“Vi a un hombre volar”
Doña Edith Argote Palomino fue testigo de la tragedia. En el momento del aluvión, se encontraba a unos 5 metros de las viviendas arrasadas. Agolpada de lágrimas, contó que vio a un poblador “volando por el aire”.
“El huaico nos sorprendió a todos, y en verdad nos cogió desprevenidos. Nosotros, que creíamos que también nos iba a alcanzar, salimos disparados en búsqueda de mejor sitio. No me va a creer, pero fue increíble cuando vimos a uno volando por el espacio como una mosca. Seguramente es él uno de los desaparecidos, porque fue a parar hasta La Playa, a unos dos kilómetros de la zona de emergencia.”
Edith trabaja en el lugar vendiendo prendas de vestir. Un día antes había llegado a la zona para ofrecer buzos a los mineros. Desafortunadamente se encontró con la tragedia que la dejó “traumada para siempre”.
Enfoque
Julio Angulo DelgadoReportero gráfico de La República
“Se me quedó grabada la miseria”
El intenso calor y una sensación de asombro y melancolía me invadieron cuando al bajar del helicóptero divisé a la gente empapada de lodo de pies a cabeza.
La espesa vegetación de la zona y el insoportable calor hacían que la marcha hasta el lugar del desastre fuera cada vez más pesada. Junto a mí caminaban más de 300 mineros, quienes ayudaron en la labor de rescate de los heridos. Cuando llegamos a la zona del alud, el panorama era desolador. Las precarias viviendas estaban sepultadas bajo el lodo y sobre el ras de la superficie se asomaban restos de utensilios y ropa, que son el triste recuerdo de lo que fue alguna vez parte del campamento minero de Winchomayo. El miedo seguía presente.
Los deslizamientos no habían cesado y el lodo seguía cayendo desde la parte alta. Cada paso que daba me hundía en el desastre. Plácido me condujo al lugar donde habían amontonado a sus muertos, mientras me contagiaba su desesperación y angustia por no saber cómo desenterrar a sus hermanos mineros sepultados. Al retornar al helicóptero con los heridos en camillas, di un vistazo final y se quedaron grabadas en mi retina la pobreza y la miseria en la que viven cientos de familias que se ven obligadas a irse a una zona tan agreste y lejana para sobrevivir.
Salvaron la vida
Lista de heridos. Los heridos trasladados desde el campamento de Winchumayo al Hospital Regional del Cusco fueron identificados como Rosa Apaza Condori (19), quien sufrió la fractura de la pierna izquierda; Jesús Guevara Valencia (35), politraumatizado; David Machaca Mamani (26), policontuso; Osvaldo Alpaca (46), con fractura del hombro derecho; Percy Rimache Pinedo (28), politraumatizado; y Edith Argot de Palomino (40). En la zona del desastre todavía quedan heridos.
“Ojalá que el Estado no olvide más a Carabaya”
1] La alcaldesa de la provincia de Carabaya, Nancy Rossel Anglés, pidió al Estado apoyo para poder trasladar los cuerpos de las víctimas. “Los cadáveres están expuestos en la mina”, explicó. “Pedimos un acto de humanidad para que los familiares puedan enterrar a sus familiares en los distritos y provincias de los que provienen”. Rossel explicó el drama de Ricardo Miranda, padre de los dos menores fallecidos hasta el momento (Richard y Axel, de 17 y 15 años), quien está trasladando los cadáveres de sus hijos en mula hasta su localidad natal de Ayapata, a 16 horas a pie desde el campamento minero.
2]La alcaldesa explicó a La República que muchos de los desaparecidos serían menores de edad, ya que durante las vacaciones y ante la pobreza extrema que padecen se trasladan a trabajar a los campamentos mineros informales que proliferan en la provincia. “Es la única forma en la que estas familias pueden obtener ingresos. Ojalá esta tragedia sirva para que el Estado deje de tener olvidada a la provincia de Carabaya. Quien tendría que responder y tomar acciones por lo que ha pasado es el Ministerio de Energía y Minas”.
3] La accidentada geografía y las intensas lluvias que siguen castigando la zona de Winchumayo ha imposibilitado a los rescatistas a llevar la ayuda que necesitan los pobladores del campamento minero. “No sabemos cómo trasladar a todos ese apoyo pues por vía terrestre sería muy arriesgado”, explicó el alcalde del distrito de Ayapata (provincia de Carabaya). Por eso se requiere el apoyo de la Fuerza Aérea y de las naves de la Policía”, imploró. (Edición impresa La República)

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